Capraro el emperador de Bariloche. (Historias de la patagonia) /
Centeno, Roy.
Capraro el emperador de Bariloche. (Historias de la patagonia) / Roy Centeno - 1a ed. - San Carlos de Bariloche: Kaimé; 1992. - 94 p.
Centeno, R. (1992). Capraro el emperador de Bariloche. (Historias de la Patagonia). (1a ed.). Río Negro : Kaime.
Allá lejos, abajo y hacia la derecha habían tres casas bastante junta, derecho para abajo el almacén y después, hacia el oeste, solo parecía verse la linea blanquecina de un camino que a veces ser perdía entre matas de retama o de los primeros árboles de un bosque que a penas un poco más allá se hacia cerrado. Un busque que subía y que de pronto, como si hubiera sido plantado dentro de los terrenos de un hombre, terminaba abruptamente. Desde allí para arriba sólo la tierra marrón, con algunas matas verdes y finalmente las rocas de las cumbres. Y hasta donde le alcanzaba la vista todo parecía ser el mismo bosque. Tan solo unas horas antes, saliendo de Peulla, en Chile, había tenido la clara sensación de entrar en el bosque, una catedral de altísimos techos, por los cuales de tanto en tanto entraban rayos de sol que quedaban dibujados en la humedad del aire.
9879914406
Literatura
Capraro el emperador de Bariloche. (Historias de la patagonia) / Roy Centeno - 1a ed. - San Carlos de Bariloche: Kaimé; 1992. - 94 p.
Centeno, R. (1992). Capraro el emperador de Bariloche. (Historias de la Patagonia). (1a ed.). Río Negro : Kaime.
Allá lejos, abajo y hacia la derecha habían tres casas bastante junta, derecho para abajo el almacén y después, hacia el oeste, solo parecía verse la linea blanquecina de un camino que a veces ser perdía entre matas de retama o de los primeros árboles de un bosque que a penas un poco más allá se hacia cerrado. Un busque que subía y que de pronto, como si hubiera sido plantado dentro de los terrenos de un hombre, terminaba abruptamente. Desde allí para arriba sólo la tierra marrón, con algunas matas verdes y finalmente las rocas de las cumbres. Y hasta donde le alcanzaba la vista todo parecía ser el mismo bosque. Tan solo unas horas antes, saliendo de Peulla, en Chile, había tenido la clara sensación de entrar en el bosque, una catedral de altísimos techos, por los cuales de tanto en tanto entraban rayos de sol que quedaban dibujados en la humedad del aire.
9879914406
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