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    <title>Hipócrates</title>
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    <publisher>Andrómeda</publisher>
    <dateIssued>1993</dateIssued>
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    <extent>121 p.</extent>
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  <tableOfContents>Hipócrates, el padre de la medicina, nació en la isla de Cos alrededor del año 460 C.C., y murió en el 395 A.C. Fue el médico más famoso de la Antigua Grecia, y a él se le atribuyen los numerosos tratados de medicina de la época. Pero su verdadera importancia estriba en el hecho de que, a partir de él, la ciencia médica se desvincula de la concepción religiosa, y de todas las prácticas supersticiosas con las que se ha asociado el proceso de curación o el tratamiento de las enfermedades. Según Hipócrates, la enfermedad era consecuencia de la desproporción o impureza de los cuatro humores fundamentales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra, que corresponden a los cuatro elementos naturales: aire, tierra, agua y fuego. La acción de los elementos era regida por la vis natural (fuerza de la naturaleza), por la cual el cuerpo enfermo, según su teoría, poseería una tendencia natural a curarse a sí mismo, eliminando y combatiendo la impureza de los humores. El médico simplemente debía observar con atención el curso de la enfermedad, e intervenir en auxilio de la naturaleza en el momento preciso. En los Aforismo que aquí presentamos se resumen, de manera práctica y comprensible, los fundamentos de sus teorías curativas y de observación, que darían origen a la ciencia médica en occidente. </tableOfContents>
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  <note type="statement of responsibility">Dolores Marín.</note>
  <note>Marin, D. (1993). Hipócrates. Aforismos. (1a ed.). Buenos Aires : Andromeda.</note>
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    <topic>Literatura</topic>
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